Te sientes mal. Tu cabeza no te deja en paz.
De repente no eres tu. Te has ido. Intentas controlar tu cuerpo, pero este se apodera de ti. Estás fuera. Te aproximas al cajón que abres lentamente, consigues lo que buscabas. Una detrás de otra van pasando a la vez que tus lágrimas caen... no tienes suficiente y sigues. ¿Qué estás haciendo? ¡Idiota! Entonces es cuando comienzas a sentir náuseas, mareos y notas como tu corazón se va acelerando... Te arrepientes... Pero en realidad no sabes si te arrepientes de haber hecho aquello o de seguir viva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario