Por primera vez en toda mi vida he decidido ser feliz.
Después de mucho tiempo me he dado cuenta que el estar mal no sirve de mucho. Más que nada sirve para destrozarte por dentro, hundirte y llevarte a lo más hondo de la oscuridad hasta encontrarte con aquella a la que llamamos muerte.
Cada día estás mal sin saber el porqué. La gente te pregunta y tu no sabes nada. Solo te sientes triste, y a veces estúpida por no saber lo que te pasa.
A veces solo estás mal porque te apetece, porque lo necesitas y aunque intenten ayudarte nadie conseguirá animarte por tu cabezonería. (Quiero estar mal ¿vale?) Puede sonar raro… Nadie quiere estar mal pero, a veces te dan esas idas de pinza.
Ser feliz por hacerlos felices, eso es. Porque por mucho que me cueste no pararé. Porque no quiero sentirme culpable. Ni quiero que ellos estén mal. Puedo soltar miles de estupideces pero de todas ellas no hacer ninguna. Y al igual que puedo estar mal, puedo estar feliz. Porque sin tristeza no hay felicidad.
Aunque todo esto más que hacerlo por mi... lo hago por alguien...
No hay comentarios:
Publicar un comentario