Odio no ser capaz de alegrarme, animarme y seguir adelante.
Odio llorar. Llorar por cualquier cosa.
Odio mis bajones y mis pensamientos.
Odio mis miedos…
Odio pensar de una forma tan pesimista.
Odio ver todo tan oscuro y deprimente.
Odio hacer daño por mi estupidez.
Me odio a mí misma, pero puede que lo que más odie sea que esos momentos en los que me veo capaz de cualquier cosa solo me duren unos míseros segundos.
Odio que después de tanta felicidad acumulada en segundos, caiga aún más rápido de lo que lo hacía anteriormente.
Me pregunto si algún día seré capaz de salir, levantarme, ver la luz, seguir hacia adelante sin mirar atrás, sin caer en el mismo agujero y conseguir hacer lo que quiero sin que las sombras me lo impidan...
No hay comentarios:
Publicar un comentario