¡Sonría!
Sonríe. Sonríe. Sonríe. Sonríe. Sonríe.
SONRÍE. SONRÍE. SONRÍE. SONRÍE. SONRÍE.
¿Sonrió? Lo hizo. Sonrió durante el resto del día. Durante el resto de días.
Se dio cuenta de que sólo estaba para ello. Para sonreír. Y siempre sonreía.
Se miraba al espejo y sonreía. Por la calle miraba a todo el mundo sonriente.
Su sonrisa contagiaba a miles de personas cada día. Y se contagiaba a sí misma.
Por unos segundos se paró a pensar. Se paró a decirse por qué no hizo eso antes.
Con una leve risa levantó la cabeza y siguió adelante.
Siguió sonriendo.
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