sábado, 27 de agosto de 2016

¡Hey!

¡Sonría!


Sonríe. Sonríe. Sonríe. Sonríe. Sonríe. 
SONRÍE. SONRÍE. SONRÍE. SONRÍE. SONRÍE.

¿Sonrió? Lo hizo. Sonrió durante el resto del día. Durante el resto de días.
Se dio cuenta de que sólo estaba para ello. Para sonreír. Y siempre sonreía.
Se miraba al espejo y sonreía. Por la calle miraba a todo el mundo sonriente.
Su sonrisa contagiaba a miles de personas cada día. Y se contagiaba a sí misma.

Por unos segundos se paró a pensar. Se paró a decirse por qué no hizo eso antes.
Con una leve risa levantó la cabeza y siguió adelante. 

Siguió sonriendo.




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