¿Sabes ese momento en que tu corazón late cada vez más rápido y de repente... se para?
Se para durante unos segundos que parecen una eternidad. Una eternidad que no quieres que termine porque te gusta. Pero vuelve a latir, esta vez más rápido. Y tampoco quieres que pare. Lo estás sintiendo y es agradable. Te gusta y en verdad no sabes cómo reaccionar...
¿Cómo unas simples palabras pueden hacerte sentir de esa forma?
Sonríes como una estúpida, te abrazas al primer muñeco o cojín que tienes al lado porque no puedes abrazarlo a él y esperas con ansias el día para verle.
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