¿Qué sientes cuando sabes de sobra que das todo por alguien y no recibes apenas nada o nada en absoluto?
Te frustras, sufres y aún sigues volviéndolo a hacer. Y siempre procuras parar. Ser más pasota. Pero es cuando te llega el miedo. Ese miedo a que si ya apenas recibías... No vuelva nunca más.
Y es cuando te preguntas si esto es bueno para ti. Pero tú te importas menos que el resto. Porque sólo quieres que los demás estén bien.
Y siempre te adaptas a todo y todos. Pero nunca nadie se adapta a ti. Es cuando te das cuenta de lo inútil que eres. Por ese maldito miedo que te ha generado la gente. Pero, ¿realmente eres feliz así?
Te gusta sufrir. Lo has llevado a tu modo de vivir. Si no sufres no vives. Y si sufres... vives para querer desaparecer. Porque siempre quieres llegar a ese fin.
Acabas haciendo miles de cosas, pero por hacer. Mientras llega el momento.
Tratas de buscar una razón para no hacerlo. Sigues sobreviviendo. Y alejándote de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario