Su mirada había cambiado.
En esa mirada siempre tan segura se comenzó a ver miedo, preocupación...
Ya no era igual. Sus ojos estaban inundados de lágrimas que no salían.
Tal vez estuviera mintiendo pero nadie podría saberlo.
Parecía nervioso pero ¿por qué? No era culpable de haber hecho nada...
Su cabeza estaba en otro mundo, como queriendo escapar. No conseguía nada. Una pregunta, varias respuestas.
Se decidió por una, la que creía mejor. La que pensaba que no le haría mal.
Su mirada decía lo contrario.
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