miércoles, 15 de abril de 2015

Sólo tuve que aprender a renunciar

El abandonar algo que quieres llega a ser muy difícil...

Hace muy poco me di cuenta de que me estaba aferrando a algo que no podía ser, algo que no funcionaba y que sólo me hacía daño. Insistí tanto en ello que me quedé estancada. Quería arreglarlo pero no tenía solución alguna.
Pensaba que nada sería igual, pero con el tiempo empecé a comprender que debía aprender a renunciar, que cuando algo no es para ti, no importa el motivo, simplemente tienes que dejarlo ir y fijar tus objetivos en otras metas y en otros nuevos caminos. Mi único problema era que no quería admitirlo hasta que no pude más. En ese momento lo abandoné todo y no quería nada. Me quedé encerrada esperando a que ocurriera algo por arte de magia, pero las oportunidades no suelen venir solas, hay que salir a buscarlas y si se cierra una puerta, hay muchas más por abrir. Y eso hice tras un tiempo, abrí una nueva puerta y fue una de mis mejores decisiones por mucho que me doliera en ese mismo momento…

Por ello, cierra puertas y abre otras nuevas. Sal a buscar lo que deseas, persigue tus sueños y suelta lo que no funcione o no puede ser para tener la opción de encontrar lo que sí puedes alcanzar.

Ahora podría decirse que soy feliz. Sólo tuve que aprender a renunciar.

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