Ella no quiere acabar consigo misma. Ella sólo quiere acabar con el mundo. Ese que ella creó pensando que siempre sería suyo, ese que nunca pensó en abandonar, ese mundo que tanto la destrozó.
El odio alimentaba su alma. No podía más. No quería nada de todo aquello. Ya no está. Se esfumó. Y junto a ella el mundo se apaga. Ese dolor no estará. No volverá a sentir. Pero antes de irse dejó algo en su mano. Un papel. Una nota. ¿Dirigida a alguien? Nunca lo sabremos. En ella sólo podía leerse:
"Sufrirás eternamente pero no conocerás el verdadero sufrimiento hasta que te alcance en el INFIERNO".

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