Sólo lo vi...
Esa chica acabó empapada aquel día de lluvia. Aún llevando su paraguas, una ola enorme consiguió que no le sirviera de nada.
Su pálida piel, tan delicada, pareciendo de porcelana, acabó siendo recorrida por una cascada. Su coqueto vestido, ceñido de cintura para arriba, de falda de volantes que apenas le llegaba a las rodillas, presentaba estampados de colores pastel.
Era algo que daba color a ese día tan gris. Todo podía verse en blanco y negro, en una gran escala de grises, debido a aquel cielo nublado. Sin embargo, ella decidió destacar...
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