Traidores cobardes.
Cobardes escondidos en vergüenza.
Vergüenza unida a arpías.
Arpías celosas.
Celos que llevan a posesivas.
Posesivas que impiden cuanto pueden
con esa sed de venganza...
Y es que esa mujer que no era del todo mujer,
podría llegar a ser bruja.
Un buitre envuelto en un fétido olor.
Un ser tan sucio que puede llegar a encantar
con ese pelo grueso, duro y enmarañado,
como un estropajo.
Que puede atraparte con ese canto,
Que puede llegarte hasta el corazón
utilizando sus garras hasta desgarrarlo.
Te guarda como un tesoro,
te menosprecia entre tanto resguardo.
Y tú... cegado.
Cegado por ese canto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario