-¿Qué pasa cuando no puedes más?
Sus ojos inundados en lágrimas brillaban con cierta tristeza. Yo no sabía cómo reaccionar. Sentía impotencia por no poder ayudar. Por lo que simplemente dejé que se abrazara a mí y dejara salir todas aquellas lágrimas acumuladas de tanto tiempo atrás.
A veces un abrazo es más que suficiente. A veces una caricia. Otras... un beso. A veces sólo con eso consigues calmar el dolor. Aunque sea el dolor más profundo. Aunque sea por un momento. Te hace sentir bien.
Dejé de notar su respiración entrecortada del llanto. Ya no había lágrimas. Duró unos minutos. Unos minutos en los que ella quedó dormida.
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