¿Alguna vez te has sentido no servir para nada? No encajar. Ser… diferente.
Y es que a veces uno no elige lo que le toca. Todo es una montaña rusa donde pocas veces pones los pies en tierra. Y siempre hay golpes, puñaladas. Accidentes.
Lo mejor de todo es que aún así, nadie lo sabe. Siempre muestras otra cara diferente al mundo. Sonríes y haces ver todo de una forma completamente opuesta a tu interior.
¿Mi historia? Supongo que será como la de los demás. Caídas. Bajadas. Con mis
problemas, mis inquietudes… Pasé de mostrarlas constantemente a ocultarlas. A que
nadie supiera nada de mi. Cuando digo nada, es como imaginarse un televisor apagado.
¿Ves algo? Mis ojos y mi boca estaban sellados.
Pasé de ser una víctima constante a una insociable. ¿Que por qué digo lo de víctima? Es
una de las etiquetas que la gente utiliza cuando decides mostrar cómo te sientes. Porque
no estamos acostumbrados. Porque todos hemos sido educados para tener miedo a
mostrarnos. Porque uno siempre debe encajar y, encajar significa estar bien, no tener
problemas, ni miedos.
Y la gente… tiene miedo de ser contagiada. Por eso procura no acercarse a aquellos que
no están pasando por un buen momento.
Pero el que nadie supiera de mí tampoco ayudaba. La mayoría de la gente de mi
alrededor se fue en mi primera etapa. La segunda sólo ayudó a que los que quedaban
desaparecieran también.
Los desconocidos solían tratar de meterse conmigo llamándome marginada. Una nueva
etiqueta.
Mientras, yo seguía sin los pies en la tierra. Imaginándome un mundo completamente
diferente en el que refugiarme. Porque… sí, tan diferente del resto no era. También tenía
sueños.
Después de un tiempo para mí, de reflexión, salí de mi casa con la intención de mostrar lo
que la gente quería ver. Dejando de lado todo. Me veían reír, hacer bromas. Y eso los
atraía.
Pero ese estado no iba a ser para siempre.Una vez más caí en el mismo agujero. ¿Qué
me pasaba? ¡No había etiquetas! Parecía encajar…
Pero no era yo. Y ahí estaba el problema.
Al fin y al cabo lo único que hice en todo ese tiempo fue tapar con miles de parches
aquello que realmente no quería mostrar. Y fue aún peor. Sentir que no era yo…
Sólo di una cara de color cuando en realidad estaba rota. Sin señal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario