¿Sabéis de esto que aparece alguien a quien no puedes dejar escapar? ¿Por quien lo darías todo y nada a la vez? Te hace sentir algo tan especial que... te atrapa con simplemente mirar. Incluso en la distancia, en el rincón más oscuro de todo el universo.
Sé que no me conocéis pero, ¿me dejáis que os cuente un secreto?
Noté despertarme en la mañana cuando un pequeño rayo de luz atravesó el cristal de la ventana. No hice más que abrir los ojos para saber cuanto tiempo me quedaba para seguir siendo una bola en la cama. Para mi desgracia, la canción de My immortal comenzó a sonar. Había llegado la hora de levantarse. Sentía un peso tan enorme encima, que daba la sensación de no haber dormido durante días. Casi como un zombie arrastrándose por el suelo, conseguí llegar al armario y coger lo primero a la vista. Vestido. Botas militares. Mientras, la música sonaba en mi ipod siempre encendido.
Y todo lo demás, la misma rutina de siempre. Desayuno. Clases. Casa. Estudio... pero volvamos a antes de salir de casa por la mañana.
“Sonrisa, sonrisa de oreja a oreja, nadie podrá contigo hoy”. Me repetí la misma frase un par de veces antes de salir por la puerta.
Hacía dos semanas que no había pisado aquella clase y, nadie había sabido nada de mí en aquel tiempo. Caminaba por la calle, saltando de un cuadro a otro de la cantidad de dibujos que podían encontrarse en la acera. Una forma un tanto extraña de no pensar, de distraerme de camino a clase. Hacía tanto tiempo que no pisaba la calle que no me importaba en absoluto que el aire frío rozara mi piel, ni siquiera quería un abrigo. Quería sentir el frío junto con cada una de mis aceleradas respiraciones.
Fue entonces cuando dejé de sentir y sin aviso previo, caí de bruces contra el suelo.
Ahí estaba ese alguien que invadía cada uno de mis pensamientos durante cada hora, minuto y segundo del día.
Pensé en alejarme y olvidar, seguir adelante, pero en ese instante... estaba delante.
Pensé en alejarme y olvidar, seguir adelante, pero en ese instante... estaba delante.
“Hola de nuevo” pensé. Pero, aunque con bastante dificultad, conseguí sacar esos pensamientos de mi cabeza. Comencé a hablar. Al fin volvíamos a estar cara a cara, sin embargo esta vez fue todo de improviso...
-Hola de nuevo... puede que muchas veces te haya pedido que te fueras, que no quería volver a verte. Que quería estar tranquila. Puede que en un principio te tuviera miedo. Ahora sólo te pido que vuelvas y me lleves contigo. Que tus frías manos toquen de nuevo las mías y me inviten a ese sueño eterno.
Me hacía sentir como nunca, y por alguna extraña razón era feliz. Encontraba paz y, esta vez no quería dejar este momento pasar... Encontré aquello que siempre quise. La felicidad en alguien que la gente solía temer. Yo, al contrario, sentía demasiada atracción y nada conseguiría echarme para atrás. Decidí ser egoísta por una vez en mi vida y pensar en mí. Y así fue...
No hay comentarios:
Publicar un comentario