Porque mientras yo estoy con una depresión constante, con una mente llena de recuerdos felices, mientras echo de menos todo aquello, tú ríes. Lo peor es que no fuera por cualquier cosa de tu vida ahora.
Te ríes de mí.
Te ríes de mí.
Una forma de protección bastante común. Tratar a eso que aprecias como si te importara una mierda. Para que al menos, no parezcas débil. Para que no se den cuenta de que en realidad estás muriendo por dentro. Que todo pensamiento te duele más de lo que ellos puedan imaginar.
Y sufres en silencio. A escondidas.
Nada de esto tiene ningún sentido. Según voy escribiendo me voy derrumbando pensando en ese momento.
No soy lo suficientemente fuerte como para continuar como si nada. Porque en cada instante apareces tú. Tú y quien no es tú. Y me hace elegir.
Pero lleva un as en la manga. No sé qué es lo que hace exactamente pero acabo deseándolo más. Porque sé que a ti no puedo volver a tenerte. Aunque a veces pienso que estoy mejor sin ti por mucho que me hagas la vida tan imposible sin estarlo. Pero no consigo llegar a aceptar la realidad de continuar.
Siento un nudo en la garganta mientras las lágrimas caen.
No soy lo suficientemente fuerte como para continuar como si nada. Porque en cada instante apareces tú. Tú y quien no es tú. Y me hace elegir.
Pero lleva un as en la manga. No sé qué es lo que hace exactamente pero acabo deseándolo más. Porque sé que a ti no puedo volver a tenerte. Aunque a veces pienso que estoy mejor sin ti por mucho que me hagas la vida tan imposible sin estarlo. Pero no consigo llegar a aceptar la realidad de continuar.
Siento un nudo en la garganta mientras las lágrimas caen.
Deseo como cada día poder desaparecer.
Dejar de ser yo.
Dejar de ser yo.
No tener nada ni nadie a mi alrededor.
Y tal vez experimentar algo nuevo más allá del límite.
No hay comentarios:
Publicar un comentario