"Tú lo que estás haciendo es reírte de nosotros. Nos estás tomando el pelo pero mucho y no me hace ninguna gracia."
"¿Tú sabes a qué hora te vas y a la que vuelves?"
"Todos aquí en casa. Ha venido todo el mundo y TÚ nunca estás en casa."
"¿Eso es lo que haces? ¿Hoy qué vas a haber hecho? ¡Es SÁBADO! ¡Es DOMINGO!"
"¿Eso es lo que haces? Eso no son más que pintarrajos."
Y sabía que aún enseñando un vídeo, una foto o lo que fuere, seguirían sin creerme.
Que aunque fuera una obra de arte verían un trozo de mierda muy grande.
Porque no tengo otra cosa que hacer que engañar, mentir, tomar el pelo.
¡Porque no! ¡No estoy estudiando para ello!
Porque con eso no voy a ninguna parte que no sea debajo de un puente.
Porque no tiene salida o porque la tiene.
Porque aún siendo una u otra no puedo salir de casa.
Porque salir significa rebeldía. Oscuridad. Desastre. Aunque sea para trabajar.
Porque todo tiene que ser control.
Porque debo estar sometida. Vigilada bajo miradas de desprecio. Y rodeada de palabras insignificantes que no merezco. O sí.
Porque quieren hacerme creer aquello que dicen y no lo consiguen.
Por ser yo.
Porque aquí no existe la palabra libertad. Valentía. Afecto.
Aquí es opresión. Miedo. Desprecio.
Por aquello que se desconoce. Por mentes cerradas.
Porque hay que seguir las "normas" de una sociedad de mente cerrada.
Porque todos deben ser iguales y no puedes destacar en algo más.
No puedes ser ni parecer diferente.
Porque si es así, no vas a ser aceptada, por nada ni nadie.
Por la mala fama de vestir diferente. De llevar tatuajes. Colores y miles de rastas en tu cabeza.
Porque así das una mala imagen, que al parecer en lo único que importa.
La imagen y no lo que eres en realidad.
Vivimos rodeados de patrones.
Y están haciendo mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario