Hacía mucho tiempo que no conseguía sentirme bien con la gente. Aún siendo distante conseguí estar. Dejar las preocupaciones atrás. Y vivir el momento. Aunque hubo momentos en los que me sentí inferior por no dar conversación. Por no saber qué decir. Por no saber relacionarme en general. Me hizo dar cuenta de que debo hacer un cambio. Otro más, siempre dentro de ser yo misma.
Que tal vez debería ser más amigable. No encerrarme. Y ser yo realmente. Sin la coraza. Por mucho que cueste, he de llegar a la gente de alguna forma. Por mi bien. Y por el de los demás.
Me encuentro en un momento de rechazo a aquello que echo de menos. Puede que lo note por cómo son mis sueños últimamente. Por cómo me comporto en ellos. Y la sensación al despertar cada mañana. Cómo me afecta a lo largo de los días... Duele. Pero siento que ese dolor me hace más fuerte. Y recuerdo aquellas palabras de hace un par de semanas. Esas que me ayudaron para continuar. Esas que me enseñaron a luchar. Por lo demás han sido unos días llenos de risas, bromas y trabajo a mogollón. Pero un trabajo que mereció la pena. Volví a tener esa confusión de sentimientos. Tal vez de ahí mi armadura. Hubo dos mundos paralelos muy diferentes. Estaban ellos que tras un "Acción" comenzaban su guión mientras para nosotros se paraba el tiempo. A la espera de escuchar un "Corten". Entonces ellos quedaban paralizados y nosotros dábamos el doble y a veces el triple de lo anterior. Cómo si fuéramos a cámara rápida sin reloj. Las agujas seguían su ritmo de siempre. Y recordé con su sonido esos minutos de paz del día anterior. Donde solté todo mientras la música sonaba. Donde las lágrimas caían al son de la canción.
Puede que pasaran millones de reflexiones por mi cabeza en estos días. Pero he de decir que siempre vienen bien. Es como un pequeño empujón para seguir siendo tú. Porque nunca llegaré a entender a esa gente que no sabe más que comparar. Nunca me gustó que me compararan con nadie. El que se rían de ti por no saber algo en lo que ellos son demasiado buenos. En vez de pensar que mientras tú eres bueno en algo, otras personas lo son en algo que tú no. Y os podéis complementar. Ayudar. Enseñar. En vez de reír. A mí realmente eso me da igual. Me da igual que se rían porque falle una, dos, tres o mil veces. Porque voy aprendiendo de cada error. Porque si fuera tan sencillo, todo sería demasiado aburrido. Y si me comparo con alguien en algún momento es con mi yo de ayer. Porque es quien realmente importa. No quiero ser como nadie. Simplemente yo.
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