Sola. Creas una barrera que ni siquiera sabes que existe hasta que aparece.
Vas caminando por cualquier sitio cuando de repente todo se vuelve oscuro con algún tono algo rojizo, como si de sangre se tratara, y pareces estar en otro mundo. Entonces cadenas, cuerdas con espinas te rodean por todas partes, siempre en el mismo lugar, podrías hacer hasta un mapa señalando donde está cada una. No te puedes mover. No hay salida. Quedas atrapada por un instante por tu propio miedo. El mismo miedo que creó aquella barrera para protegerte y que no eres capaz de cruzar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario