Su colgante.
Él... la regaló una de sus pulseras.
Pronto todo eso se acabaría esfumando.
Fue, y pudo haber sido. Pero no llegó a ser.
Desde entonces, ella dejó de creer en la gente.
Se volvió fría, borde.
Y se juró a sí misma no volver a dejar que nadie traspasara su barrera.
Olvidaría que alguna vez conoció a alguien. Y se quedaría sola.
Siendo la única que pudiera hacerse daño.
Pero no olvidó... y sigue echando de menos.

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