Solamente camino, sin rumbo, sin dirección...
Una calle sin nombre, sin luz. Una calle totalmente muerta. Sin un final, sólo oscuridad entre paredes carcomidas y escombros de lo que en un tiempo atrás llegó a ser algo.
Un único sonido, mi respiración. Siento el aire entrar y recorrer todo mi cuerpo para volver al exterior. Una única luz, una luz que sale de mí, la única que puede llegar a sobresalir entre todo aquello. Sin embargo, no llega a haber sombra alguna.
Vigilo mis pasos, cada uno de mis movimientos. Y empiezo a sentir un fino hilo de aire frío pasar por una de mis mejillas. Vuelvo a mirar aquella calle donde sólo estoy yo, pero sin mirar hacia atrás. Algo me lo impide y la curiosidad se apodera de mí. Miedo y misterio por lo que pueda haber.
Con cuidado y a cámara muy lenta empiezo a girar mi cabeza, mi cuerpo, hasta ver lo que hay tras mí. Resultó que no estaba yo sola, lo que mis ojos veían era algo difícil de creer. Pues alguien idéntico a mí estaba delante.
¿Qué hago aquí? y una pregunta más... ¿Dónde estoy?
Abrazarme... y estas a mi lado.
ResponderEliminarTq peque,
Enrique