sábado, 7 de enero de 2017

Recuerdo

Recuerdo esa vuelta a casa en el bus.
Quedándome dormida y sintiendo que estabas a mi lado. Abrazado. Como todos los días que había estado contigo. Hasta que desperté y no te vi. Eché a llorar. 
Porque hacía unos segundos estaba tan cerca, hasta que monté al bus.

Juro que fue real, que era como si tú hubieras estado sujetándome para no caer mientras dormía. Pero te desvaneciste de repente.
Además, la música que sonaba en los auriculares no era de gran ayuda. Me hacían echarte aún más de menos. Aunque solo hubieran pasado unos minutos sin estar contigo.

Ahora han pasado ¿tres? ¿cuatro meses? Y estúpida de mí, sigo queriéndote más que a nada en este mundo.
Sigo echándote de menos. Pensando que volverás para quedarte. 

Y sigo acribillándome por ser como soy.

No sé si será que pienso demasiado. Y recuerdo, porque no soy capaz de olvidar. Porque me empeño en olvidar cosas cuando así solo fortalezco ese recuerdo.
Me siento idiota. 

Porque solo tengo ganas de tirarme del pelo. Arañarme entera. Sangrar. Llorar. Y gritar.
Desvanecer, como tú lo hiciste.

Y nunca hablo de esto con nadie. Porque me tomarían por tonta, imbécil y hasta gilipollas. Soltarían la típica frase de que hay más peces en el mar.
Mientras yo sigo pensando en todos esos planes que había y quedaban por hacer. En todos los que ya se habían hecho. Y en los que ya no llegarán a ser.

¡No! No te permito llorar. Por favor, no, devuelve esa lágrima. No te mereces llorar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario