viernes, 7 de febrero de 2014

No quedan lágrimas

La oscuridad comienza a ser fruto de la noche que parece adelantarse por la acumulación de nubes negras que inundan el cielo.
Deja la cama y se sienta. El cristal de la ventana está completamente cubierto de miles de gotitas, aunque está segura de que la cantidad es mucho menor que las lágrimas que ha derramado. Quiere llorar. No puede. Tal vez sus ojos se han secado...

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