martes, 25 de febrero de 2014

Sorprendida...

Y después de una divertida comida y recoger todo aquello que habíamos liado en la cocina nos dirigimos a su habitación.

-Ven, te voy a enseñar una cosa.

Yo la seguí intrigada. Cerró la puerta de su habitación, bajó las persianas y encendió unas cuantas velas. 
De una de sus estanterías sacó una pequeña caja. 

-Te voy a leer las cartas.

Vaya... Era una de las tantas cosas que no sabía que ella hacía... 
La verdad es que me hacía ilusión. Siempre quise comprobar si esas cosas funcionaban y, me sorprendí...

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