domingo, 19 de febrero de 2017

Ahora te toca a ti

¿Sabes esa sensación que, en muchas ocasiones, te hace ver que puedes con todo lo que tienes por delante?
Puedes estar totalmente decaído. Pero algún cable roto de tu cabeza vuelve a unirse. Como cuando se funde una bombilla, ese pequeño hilo se rompe y deja de funcionar. Pero si consigues que ambos extremos se unan vuelve a brillar aunque sea por una milésima de segundo.
Es exactamente lo mismo, pero en tu cabeza. Imagínalo por un momento. ¿Lo tienes?
Ese pequeño cable vuelve a unirse por un instante y tienes un cambio de chip increíble. Dejas de tragar mierda para empezar a ir quitándola del medio poco a poco.
Pero, joder, ¡lo harás! Tienes toda la energía del mundo. No sabes cómo has llegado a eso, pero te sientes bien. Y nada ni nadie podrá fastidiarte. Vas a por todas.
Sólo necesitabas ese pequeño empujón para salir. Ese lío de cables.

La gente parece sorprenderse. Has decidido salir de tu habitación de una vez por todas para comerte el mundo. Te hace gracia cuando escuchas ese típico comentario de "¿pero... tienes fiebre? ¿Por qué así tan de repente?" Y respondes que estás mejor que nunca. Que no hay explicación. Si no quisieron entender el por qué te encontrabas mal, ¿por qué iban a entender el que te encontrabas genial ahora mismo?
Sonríes, ríes. Haces bromas. Y te quedas perplejo al ver la cantidad de tonterías que puedes llegar a hacer y que nunca viste hasta ahora.
La gente parece estar a gusto contigo. Parecen felices al verte tan bien. Incluso llegan a ser más amigables. Dejan ese distanciamiento que tenían para protegerse de la oscuridad que albergaba tu ser, y deciden pasarlo bien. Ser más cercanos. Proponerte nuevos planes. Viajes. Excursiones. Y más chistes malos. Más locuras.

¿Puedo contaros un secreto?


Quiero pensar que me queda poco tiempo. 
Que tarde o temprano todo habrá acabado. Que todo seguirá su curso igual e incluso mejor cuando ya no esté. Que la gente luchará más que nunca para salir adelante. Que podré dar fuerza desde un lugar completamente desconocido. Que es ley de vida, las personas vienen y van, y que muy pocas permanecen ahí para toda la vida.
Quiero pensar que la gente no llorará ni decaerá. Y que si lo hacen será para hacerse aún más fuertes de lo que ya son.
Me gusta mirar y quedarme embobada con todos y cada uno de los reflejos que me encuentro. El ver cómo se crea un mundo totalmente opuesto a través de él.
Ese reflejo en el agua de una ciudad idéntica a la que estoy, pero del revés. Otro mundo a través de sus ojos.
A veces simplemente espero que mi propio reflejo me lleve a donde quiera que sea eso. Del espejo al otro cuarto que hay tras él. Del agua al cielo. De sus ojos a la montaña.
Que me lleve para no volver. Para dejar de sentir.

Quiero pensar que me queda poco tiempo. Porque un poco más es continuo sufrimiento. Por lo que es y por lo que no es. Porque ni quiero seguir así ni quiero ser feliz.
No busques explicaciones. Como ya dije, ese cable se fundió y se hizo trizas hace mucho. No existe reparación. Solo existe tiempo. El tiempo que pone todo en su sitio, pero que conmigo no hizo.
Tampoco necesito ayuda. Nadie puede ayudar. Esto funciona así. Puedes intentarlo si quieres. Pero yo ya lo asumí hace mucho.
Ahora te toca a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario