viernes, 17 de febrero de 2017

Hacerse fuerte sin dejar de sentir (5)

Pero al rato de estar leyendo sobre ti...
¡¿Por qué me hablas?! Vete! Déjame en paz. Estaba bien sin saber nada. Por favor, desaparece y déjame tranquila. No puedo seguir con esto. Te odio. Te odio. Por hacerme lo que hiciste. Por hablarme. Por quererte. TE ODIO. Mientras trato de distraerme durante la tarde, después de la ecografía vuelvo a recordarle. Tengo ganas tremendas de desaparecer. Este dolor puede conmigo. Mi piel acaba arañada y ensangrentada en dolor. Entre las uñas va quedando piel rasgada, deshaciéndose de ella a cada paso. ¿La gente no entiende que la primera que no quiere estar así soy yo? Todo lo que toco o pasa a mi lado parece morir.

Que si viviera en un piso muy alto ya me habría tirado por la ventada. Que si no me vigilaran tanto ya me habría empastillado de nuevo. Si tuviera algo que cortara en condiciones… habría dos opciones que prefiero no decir porque ya me estoy pasando. Solo quiero llorar. Procuro alejarme del mundo porque ¡cuidadín! que soy tóxica. Y todo el que tengo a mi alrededor, me habla o me toca, decae. A veces no sé si es mejor alejarme de todos o acercarme. Trato de parecer fuerte guardando todo lo que siento y ser una borde para mantener distancia o para que simplemente no se acerquen. Aunque siempre, por alguna razón, hay excepciones que nunca sé si serán para bien o para mal… Sin embargo esta tarde algo de Kurt me poseyó, no era yo. Era drogada. Me daba golpes disfrutando de ellos como si fuera una batería, cada vez más fuertes, cada vez quería más y más y más. 

Solo quería morir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario