martes, 21 de febrero de 2017

Hacerse fuerte sin dejar de sentir (6)

No quería despertar esta mañana. Pero lo hice.
Y más pronto que nunca. Porque no quiero salir. Tal vez no quiera enfrentarme a lo que me espera. O mejor dicho... a lo de todos y cada uno de los días. Esa lucha constante de contradicción en mi cabeza de SI y NO.
A lo largo de la mañana cogí a Ed, el pequeño naranjito, llevándolo conmigo a la habitación. No podía seguir viéndole ahí encerrado. Porque aunque pase miedo, muchas veces sólo quiere salir de la jaula y... esos momentos en los que puedo es cuando aprovecho para soltarle a volar. Acompañado de música revoloteaba por toda la habitación, cantaba y se acercaba aunque con miedo mientras recogía el cuarto. Por primera vez se ha atrevido a subir sobre mí. Ha sido una sensación de ilusión, felicidad. Sin embargo... sigo sin saber si responder, si no... Los buitres me acechan y no tengo donde esconderme, ni con qué defenderme. Sigo perdida y tratando de seguirlo con tal de no encontrarme con nadie. Me iría a perderme a la montaña, al bosque. Con tal de estar sola. De ser yo. Yo y la naturaleza unida. Hacerme amiga de los lobos. Y aprender. "Love is weakness" pronto, muy pronto, quedará escrito en mi piel. Siempre trato de pensar en ello cuando comienzo a recordar y pensar. Y he llegado a comprenderlo todo. Por eso ya no me dejo llevar.
¿Qué pasaría si quiero acercarme y no soy capaz? ¿Qué pasaría si alguien quiere venir a mí? Y si... ¿no soy capaz porque sigo teniendo en mente aquello que fue un tiempo atrás? ¿Y si tengo miedo? ¿Y si tampoco quiero? Sólo encuentro preguntas sin respuesta, no puedo creerlo. Seguí con ganas de llorar hasta que me lié a bailar. Y quejarme del dolor. Entonces acabé escribiendo aquí, como siempre. Y del siempre nunca salgo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario